1.000 caminos
Hay 1.000 caminos válidos, en miles de direcciones.

1.000 caminos

 

Iare Somoso Y.

Julio 2021

Hay 1.000 caminos válidos, en miles de direcciones.

 

Lo importante es seguir la intuición, la Voz Interior, en sentido hacia la luz.

 

Hay diversas religiones y espiritualidades, pero al final el Maestro está en ti. Cada religión se diferencia por sus dogmas, su jerarquía, sus ritos. Pero todas las buenas religiones se unen en la Espiritualidad y la Hermandad.

 

Jesús nos invita a ser “luz para el mundo” [i]. Cuando Jesús explicaba acerca del Reino de los Cielos, hablaba con parábolas, en las que nos dice que lo alcanza quien “oye la Palabra, la medita y produce fruto[ii], quien siembra “buena semilla”[iii], el pequeño “grano de mostaza” que crece[iv], o la levadura[v], el “tesoro escondido en un campo”[vi], o una “perla de gran valor”[vii]. El Reino de los Cielos no está tanto en el cumplimiento de la “ley”: “Más me gusta la compasión que el culto”, afirmó Jesús [viii]. Nos dijo que a partir de Juan Bautista ya no es la Ley, sino el esfuerzo lo que cuenta[ix]. El Reino de los Cielos no está lejos, fuera del mundo, está dentro de cada quién, en la buena palabra, que se medita y produce frutos, es “de los que se asemejan a los niños[x] . “El Reino de Dios está en medio de ustedes[xi]. De esta frase León Tolstoi hizo un hermoso escrito, citado por Gandhi. Jesús también nos recuerda que está escrito: ”ustedes son dioses[xii].

 

En fin, Jesús nos llama a escuchar la palabra, meditarla, seguir la luz, con inocencia, buscar el Reino en medio de nosotros.

 

El Budismo es muy enfático en esto. Por ejemplo, se nos dice que la última enseñanza de Buda[xiii] fue: Confía en ti mismo. No confiemos en maestros ni libros, seamos escépticos. La clave es controlar nuestra mente, romper los lazos de las pasiones humanas, pensando en lo transitorio que es la vida humana. Sin embargo, nunca debemos confiar sólo en nuestra propia sabiduría. El punto de las enseñanzas de Buda es controlar nuestra propia mente. Conducidos por el error nos convertimos en demonios; pero iluminados, nos convertimos en Buda.

 

En el Budismo Mahayana[1], por ejemplo, el maestro Nagarjuna[xiv] enseña que la sabiduría sólo se obtiene al abandonar toda visión filosófica y con la práctica espiritual. Establece la Doctrina de las Dos Verdades: 1) la convencional y la verdad acerca de ella (verdad inferior) y 2) la esencial y la verdad acerca de ella (verdad superior), que son una sola. Nuestro sentido común es el que nos engaña pues tendemos a ver el mundo como una colección de entidades discretas interactuando entre ellas y con el ser (la “ignorancia”).

 

El Yoga también tiene consideraciones similares. Por ejemplo Aurobindo[xv], cuando le preguntan si existen el Cielo y el Infierno, responde que los cielos y los infiernos son a la vez reales e irreales. ”Ambos existen y no existen”. Continúa diciendo que el pensamiento humano es creativo y le da formas más o menos duraderas a lo mental, a lo vital e incluso a la sustancia física sutil. Pero esas formas son apariencias más que realidades; sin embargo, para quienes creen en ellas, tienen una existencia lo bastante concreta como para revestirlas con una ilusión de realidad. Así pues, para los fieles de religiones que aseveran la existencia de un infierno, de un Paraíso, o de varios cielos, estos lugares sí existen objetivamente, y cuando mueren pueden ir allí durante un periodo más o menos prolongado. Pero incluso así estas cosas sólo son formaciones mentales impermanentes; no implican una verdad eterna.

 

Dice Aurobindo: “Yo he visto los cielos y los infiernos a los que algunas personas

iban después de muertas, y es muy difícil hacerles entender que no hay verdad en ellos. Una vez me tomó más de un año convencer a alguien que su tal infierno no era el Infierno y sacarlo de allí.” El infierno del que Sri Aurobindo habla aquí es más un estado de conciencia que un lugar, es una condición psicológica que uno crea para sí mismo. Tal como puedes llevar contigo, en tu interior, un cielo de sublime comunión con el Divino, asimismo, si no te preocupas por dominar las tendencias negativas de tu naturaleza, puedes cargar en tu conciencia un infierno de miseria y desolación.

 

Otro maestro del Yoga, es Ramana Maharshi[xvi]. En cuanto a los métodos para realizar la identidad suprema de uno con el sí mismo real, Ramana Maharshi dice que cada uno tiene su propia vía a la realidad, por cualquier camino que uno llegue a ella está la sensación de «Yo Soy».

 

Dice que un verdadero Maestro es alguien que se ha realizado y es capaz de usar su poder para asistir a otros para lograr la auto-realización. Dios y Maestro son lo mismo. Tenemos el Maestro externo y el Maestro interno… El Maestro es necesario para todo el que lucha por conseguir una consciencia permanente del Self (Consciencia, lo único que existe). El Maestro externo es necesario mientras pensemos que somos un cuerpo, mientras haya dualidad. El Maestro se consigue por meditación intensa. Debe escogerse aquél que nos da paz. El verdadero Maestro no instruye a hacer esto o aquello. El Maestro Interno debemos verlo en todas las criaturas, es lo mismo que Dios.

 

Él expone tres doctrinas de creación del mundo y las expone de acuerdo a la capacidad del oyente. La primera dice que nada existe excepto la realidad única, no hay nacimiento ni muerte. Pero hay quienes no entienden esto, que ven el mundo como existente independientemente de ellos; a ellos se les dice que lo que ven depende del observador, que aparte de él, no hay lo visto, uno primero crea su mente y luego ve lo que la mente ha creado. Algunas personas no pueden asimilar esto tampoco, sienten que el mundo siempre existe, para ellos la tercera teoría: creación gradual, evolución, vigente en Occidente, el mundo existe antes de cualquier percepción del mismo. Él prefería las dos primeras, pero las exponía según el grado de consciencia del oyente. Por eso, para cada creencia, hay un camino.

 

Por otra parte, podemos decir que a Dios se va y de Dios se viene. Dice Ken Wilber[xvii] que en Platón vemos una de las primeras descripciones claras de los dos movimientos relacionados con Dios. El primero es un descenso del Uno en el mundo de los muchos, Dios hacia los seres humanos. El otro es un ascenso, el regreso de los muchos al Uno. Mientras Platón enfatizó los dos movimientos, la civilización Occidental ha sido una batalla entre los dos, dando énfasis al descenso.

 

Continúa Wilber: En Platón, los dos movimientos ascendente y descendente tienen igual énfasis e importancia, dando igual relevancia al Uno y a los muchos, al Nirvana y al samsara (ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación). Podemos resumir la posición general de Platón: “escapa de los muchos, encuentra el Uno; habiendo encontrado el Uno, abraza a los Muchos como el Uno”. O, sencillamente “Regresa al uno, abraza los Muchos[2]”. Esta integración puede ser pensada como un Gran Círculo. El paso descendente o creativo o manifestante se mueve del tope del círculo al fondo, y el paso ascendente o de regreso de fondo al tope, ambos arcos transitando las mismas dimensiones, “el camino hacia arriba, es el camino hacia abajo”.

 

Descenso no es malo, a menos que se tome aislado. Ascenso no es malo, a menos que se tome aislado. El círculo debe ser siempre sin rompimientos.

 

Más allá de Platón, Plotino y Aurobindo consideran, según Wilber, que en el paso del Ascenso cada nivel sucesivo va más allá y “envuelve” sus predecesores. Todo lo del inferior está en el superior, aunque no todo lo del superior está en el inferior, pero lo “permea”. El paso de Ascenso traza, en orden reverso, el paso de Creación o Descenso. “La vía hacia arriba es la vía hacia abajo, y viceversa”. La necesidad de balancear y unificar Ascenso y Descenso, Eros (amor carnal) y Ágape (amor incondicional), evolución e involución, bien y bondad, sabiduría y compasión, trascendencia e inmanencia, esta integración No-dual es la gran contribución de Plotino.

 

Afirma Ken Wilber que la estructura racional podría enfatizar las corrientes Ascendente, Descendente o ambas. Pero cuando el unificador Uno es olvidado, esos dos movimientos se apartan. Los Ascendentes puritanos destruyen virtualmente “este mundo” en favor de cualquier cosa que imaginan es el “otro mundo” (pensemos en los religiosos dogmáticos que ven solo “pecado” en la carne). Y los Descendentes se preocupan sobre el mundo del tiempo buscando por lo atemporal (pensemos en los materialistas). Debido casi enteramente a la reacción a un milenio de frustrado Ideal de Ascenso, la Era de la Razón, la “modernidad”, se arrojó al Paso de Descenso, la Creación.

 

En otro orden de ideas, Maite Melendo[xviii], nos explica cómo podemos usar la teoría psicológica de los Eneagramas para centrarnos. Cuando estamos centrados – nos dice - los tres centros vitales (cabeza, corazón y centro visceral) viven en armonía, sin interferencias del ego. El centro visceral vive consciente de sus propias necesidades, el emocional de las de los demás, el intelectual piensa y decide con claridad.

 

Lo interesante aquí es que señala dos caminos contrapuestos, que expongo:

 

1)    El Camino de Apolo: el camino del conocimiento, de la mente, el espiritual.

 

2)    El Camino de Dionisio, el de los sentimientos, de las pasiones, que lleva a centrarse por saturación o compulsividad, identificarse con las fijaciones del ego y llegar, por saturación, a la catarsis que proporciona el centramiento conseguido después de experimentar un mayor descentramiento, y al mismo tiempo, añadiendo a la compulsividad propia de nuestra personalidad. Algunos santos llegaron a Dios por este camino.

 

 

Entonces, si observamos con atención, podemos ver, más allá de las aparentes contradicciones de los diferentes pensadores, una profunda unidad, que permite concluir dos cosas:

 

1)    todo lo dicho es verdad, dependiendo del contexto y el grado de evolución del que recibe el mensaje, cada verdad “inferior” es incluida y trascendida como caso particular en otra de orden “superior”, más amplia y

 

2)    Por otra parte, como consecuencia, no hay un camino único: cada persona es un camino diferente, pero todos, conducen al Ser, si se asumen con honestidad y perseverancia.

 

Hay miles de caminos, miles de direcciones.

 

Lo importante es seguir la intuición, la Voz Interior, en sentido hacia la luz. Los caminos pueden seguir diferentes direcciones, pero lo importante es conservar el sentido: hacia la luz.

 

 

Por último, veamos cómo podemos concretizar todo esto. Recurrimos a Wayne Dyer[xix], en su famoso libro: “La Fuerza del Espíritu”.

 

1.    Lo primero, nos dice, es reconocer que existe una fuerza invisible, algo superior, un poder, a lo que se llega no solo racionalmente, sino también intuitivamente. “Puede que no entienda, pero reconozco que hay algo”.

 

2.    Luego percibir, más allá de lo intelectual, visualizando; experimentar con apertura y honestidad, mente abierta, con deseo silencioso sincero de sentir esa presencia. La meditación es una forma.

 

3.    Y, por último, la reverencia, comulgar serenamente con esa fuerza espiritual que descubramos, ser uno con ella, entregarse, conscientes de nuestra divinidad, con humildad, como una gota de agua en el mar. Sentir ese compañero sagrado, ser Uno con ELLA / EL.

 

Cuando la gota se une al océano, comparte los poderes de la fuente.

 

Para lograr esto, Dyer recomienda:

 

1.    Rendición con humildad ante ELLA / EL: le entrego mis problemas.

2.    Amar, Dios es Amor. La luz disuelve la oscuridad.

3.    Infinito, somos indestructibles.

4.    Mente vacía del Ego, abandono mi pensamiento, en silencio, meditación, plegaria.  Perdón.

5.    Generosidad y agradecimiento. ¿Qué puedo dar? (no pedir).

6.    Conexión. Somos Uno. “Yo Somos Uno”. Lo que hago a otros, me lo hago a mí mismo.

7.    Alegría, gozo.

 



[1] La corriente Hinayana (del Pequeño Vehículo), representa las tradiciones ascéticas del budismo más viejo, que plantea la supresión de los deseos y la búsqueda personal del Nirvana. La corriente Mahayana (del Gran Vehículo) busca la emancipación de todas las personas, no es individualista, sino social.

[2] Al Cielo no se puede entrar sólo.



[i] Evangelio según Mateo, 5, 14.

[ii] Evangelio según Mateo, 13, 23.

[iii] Evangelio según Mateo, 13, 24.

[iv] Evangelio según Mateo, 13, 32.

[v] Evangelio según Mateo, 13, 33.

[vi] Evangelio según Mateo, 13, 44.

[vii] Evangelio según Mateo, 13, 46.

[viii] Evangelio según Mateo, 9, 13.

[ix] Evangelio según Mateo, 11, 12 y Lucas 16,16.

[x] Evangelio según Mateo, 19, 14.

[xi] Evangelio según Lucas, 17, 21.

[xii] Evangelio según Juan, 10, 34.

[xiii] “The Teaching of Buddha”, Buddhist Promoting Foundation, 1966

[xiv] The Zen Teachings of Nagarjuna, Vladimir K., June 2004.

[xv] “Pensamientos y Aforismos de Sri Aurobindo”, Sri Aurobindo Ashram, Pondicherry.

[xvi] “Ser como Eres”, Ramana Maharshiu, Edición David Godman.

[xvii] Sexo, Ecología y Espiritualidad, Ken Wilber.

[xviii] En tu Centro: El Eneagrama, Maite Melendo, Editorial Sal Terrae, 1997.

[xix]  “La Fuerza del Espíritu”, Grijalbop, 2001.

Leopoldo Cook
17 julho, 2021
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